El formato digital no consigue adelantar a los libros en papel

La tecnología se ha filtrado en casi absolutamente todos los ámbitos de nuestras vidas, sería difícil entender muchas situaciones diarias sin el apoyo de ella, y en el caso de la lectura no iba a ser menos. A pesar de que la llegada del e-book a España fue hace más de 9 años, no ha calado lo suficiente la idea de pasar de lo convencional a la pantalla a la hora de leer.

A día de hoy, internet no ha conseguido imponerse al papel a pesar de la ristra de dispositivos que existen dedicados a la lectura, como e-books, tablets, los propios smartphones o las plataformas dedicadas para ello como Instapaper.

Y no es que lo digamos nosotros; un estudio realizado en EEUU por Pew Research demuestra que el 65% de los adultos ha leído un libro impreso durante este año, doblando el porcentaje de lectores que lo han hecho mediante un dispositivo electrónico, con un 28%. Y ni mencionar el 14% que optado por audiolibros.

Al contrario de la inclusión de los niños y jóvenes en el mundo digital en muchos aspectos, la lectura todavía se resiste. Cierto es que ahora los niños nacen con una tablet bajo el brazo, pero en cuanto al e-book todavía queda tiempo.

Núria Cabutí, consejera delegada de Penguin Random House, señala que “no es que el libro digital haya bajado en EEUU, sino que ha dejado de aumentar al ritmo que lo hacía antes”.

La tendencia es seguir invirtiendo en digital y cuidar más aún ambos formatos, tanto papel como digital. En unos años, tal vez se establezca un 60% papel y un 40% digital, o quizá un 50-50, apunta Cabutí.

Otros factores que podrían explicar el presente estancamiento del formato digital es que numerosos estudios señalan que lo leído en formato analógica se retiene mejor en la memoria que si es leído en pantalla, como que leer en formato digital antes de ir a dormir dificulta el conciliar el sueño y por ende provoque un descanso menos reparador. Pero en todo caso serían motivos indirectos que se esconden entre bambalinas, ya que dudosamente los consumidores de libros hagan caso a dichos datos.

Por otro lado, no todo son puntos negativos para el formato electrónico. La proporción de adultos estadounidenses que leen en tablets se ha incrementado del 4% al 15% y en smartphones del 5% al 13%, por lo que habrá que estar pendientes para comprobar si el mercado se enfoca en otros puntos o si el consumo de los usuarios avanza hacia otras vertientes.